Disclaimer: Este post no tiene NADA que ver con el mundo informático, así que si tienes algo mejor que leer, puedes desconectar de aquí.
Hola a tod@s!
El otro día, en una conversación entre amig@s, salió el tema de los héroes, y ya sabéis, todos tenemos uno, sea el que sea.
En la conversación, yo dije que mi héroe en la ficción es superman, por muchas razones. No es por sus súper poderes, ni porque corra más que una bala, ni porque podría derrotar a más de un esbirro con tan solo “mirarle” los huevos. Me gusta superman por la persona que encierra a este superhéroe. Alguien que por principios no hace nada de forma maligna, y siempre intenta hacer el bien. O lo que más me gusta de su personaje. Intenta siempre realizar el bien partiendo de la base de dañar al mínimo número de personas posibles, es decir, sin dañar por ello a una tercera persona. Intentar mantener contento a todo el mundo es muy difícil. Es un héroe que llega hasta tal punto de realizar el bien, que incluso se “preocupa” de cierta manera por los malos. Integridad, honestidad y valentía.
Pero es mi héroe de ficción. En la “charla” me dijeron que querían saber quién es mi héroe en la realidad, así que espero contestar a esa pregunta en este post.
Para ser honesto con la pregunta, y poder contestar con honestidad, he de decir que tengo varios héroes, y de estos héroes, intento aprender cada día de sus “poderes”, haciéndolos míos e intentando, en la medida de lo posible, potenciarlos. He aquí a mis héroes:
Mi hermana María del Carmen, cuyo nombre el clave es persistencia. Es mi hermana mayor y me enseñó desde muy pequeño que si te esfuerzas mucho y le pones pasión a lo que haces, llegarás a sentirte feliz y cómodo con lo que hagas en la vida. Me acuerdo de pequeño, cuando llegaba de madrugada por trabajar en bares y pubs de “mala vida”, me encontraba a mi hermana estudiando en el salón. Yo me levantaba a “las mil” y le decía a mi madre, “Y la mari?”… Y me contestaba, “Se ha levantado temprano que tenía que ir a la Universidad, y después a trabajar con los niños”. Yo me preguntaba que cómo carajo lo hacía, si yo llegaba reventado y después no me podía levantar ni Dios, pero después de enseñarme su poder (persistencia y ganas de hacer algo que te gusta), el cual todavía me cuesta controlarlo, me he dado cuenta de que las cosas funcionan más “sobre ruedas”.
Mi hermano José Manuel. Nombre el clave Goku, melenas, Chus, mañé. El que va por debajo de mí y tiene casi la misma edad que yo. Su poder es el de la mirada. Es el que menos habla (en principio), pero eso no cuenta para que no tenga nada que decir. Yo pensaba al principio eso mismo, ya que yo hablo por los codos, y a veces, después de algún que otro “brebaje”, soy capaz de hablar con las farolas (otro poder que tengo). Veía que él hablaba poco y le decía, tienes que hablar más con la gente! Pero él siguió con su táctica. Hace tiempo me di cuenta de su poder, el cual es decirte con la mirada aquello que piensa. Que una persona hable poco, no dice que no tenga nada que contar. Él me ha enseñado que hay que escuchar para poder decir algo. Todavía sigo perfeccionando este poder, pero sé que él me vigila, y él es mi maestro en este poder.
Mi hermano Ricardo. Nombre en clave El Ricar, Rickito de Triana, “El cabeza”, Conan. El que va por debajo del Mañé. Su poder es el arte. Capaz de dibujarte un lienzo con sólo un palillo quemado. Gran dibujante y experto en moldear formas, y englobo la palabra “formas” a todo tipo de formas, ya sean inertes o en vida. Hubo una época en la que creía que yo por ser el mayor de los varones, tenía que defender a mis “héroes” a capa y espada siempre, pero él me enseñó que no es así. Una vez me pegaron en el colegio, y mi hermano “El Ricar” y mi hermano “Mañé” salieron en mi busca y me defendieron con “sus poderes”. Es el que parece más pasota de todos mis héroes, pero me ha enseñado que se puede repartir el peso de algo en varios montantes, haciendo más llevadero el peso. Este es el poder que más me está costando dominar, ya que soy una persona que me gusta enfrentarme a todo en solitario, con lo cual cuento con muy poca gente.
Mi hermana Lourdes. Nombre en clave Juanita, la Niña de la calle Alfarería. Su poder es la gracia y el salero. Aunque sea la más pequeña de mis héroes, me ha enseñado que las cosas se pueden hacer con un poco de alegría y salero, tomarte algunos problemas a cachondeo, y ver siempre el lado positivo de la vida y los problemas. Todo ello sin perder la seriedad ni el respeto por un problema, por pequeño que sea.
Mi madre. Nombre en clave mamaíta, mami. Tiene el poder de saber llevarlo todo con una sonrisa. Es un poder extraño, pero uno de los más poderosos que he tenido el placer de observar. Capaz de saber llevar muchas tareas a la vez, incluidos los problemas de todos nosotros, y aun así, no perder un ápice de la sonrisa. Lo más curioso de todo esto es que se comporta como una heroína en todos los aspectos. Conoce su poder y conoce su responsabilidad, y no reniega de ello. Este poder es el único que todavía no controlo ni lo más mínimo.
Mi padre. Nombre en clave, papá, papaíto, el cura. Tiene el poder de la sabiduría, la dedicación y la contemplación. Es un héroe muy poderoso a mis ojos, ya que con el paso de los años y las diversas caras que le ha mostrado la vida, se ha convertido en un héroe con unos poderes especiales. Día a día me enseña que la sabiduría para realizar actos, la dedicación que le dediques a realizar cualquier tipo de acto, y la contemplación de ver cómo lo has realizado, y en qué podrías mejorar, son poderes muy fuertes y extremadamente útiles.
Todos estos héroes tienen algo en común. Ninguno de ellos nació con ellos, y todos han ido ganando estas “habilidades” conforme han pasado los años. Siempre serán aprendices de sus habilidades, pero sin duda son mis maestros en enseñarme y potenciar las mías.
Con este post espero haber respondido a tu pregunta!
Saludos a tod@s!!
Mis inicios en la seguridad informática
3 11 2009Disclaimer: Atención! Todo lo que leas a partir de ahora puede ser una paja mental mía, una mentira como un piano, o algo que a tí no te interese lo más mínimo. Si es así, deja de leer esto….
Cuando contaba yo con unos 8 años de edad, me empezó a interesar la electrónica y la informática. Lo primero por la energía, y lo segundo por las cosas que podías hacer con esa máquina. El principal problema radicaba en que mi familia no tenía dinero para costearme un ordenador potente, como un Amstrad o un Spectrum. En aquella época también empezó a interesarme el cine y el mundo que lo rodeaba.
Otro problema que tenía, era que pagar 350 pesetas por ver una película se convertía en una odisea, ya que era un verdadero pastón para mi. Así que tenía que conformarme con ir al cine con la familia de algún colega mío o alguna invitación por radio o familiar.
Pero un nuevo campo se abrió ante nosotros. El video-club. Un sitio en el que alquilabas una película por 150 pesetas y podías visionarla tantas veces como quisieses en un plazo pequeño (24 horas). Por aquella época, mi padre pudo comprarse a plazos un vídeo Panasonic a precio desorbitado (120.000 pesetas). El vídeo no se utilizaba mucho, ya que no había mucho que grabar, debido principalmente a que no había canales. En aquella época teníamos “la primera y la segunda” (La 1 y la 2 de televisión española). Finalmente, entre todos los vecinos, pagaron una cuota mensual para poder disfrutar del “Vídeo comunitario”, y un mundo se abrió ante nosotros. Poder realizar grabaciones de películas se convirtió en un hecho, ya que entre todos juntábamos dinero para pagar las cintas VHS, y posteriormente las grabábamos gracias al Video grabador Panasonic.
Con el tiempo, pude conseguir un vídeo grabador con la carcasa rota, ya que la familia que me lo “donó” tenía poder adquisitivo como para comprar otro. Fue en esa época en la que se nos encendió la bombilla a todos. Y si juntamos los vídeos y grabamos películas del video-club?
Así que iniciamos el proyecto. Entre todos compramos un cable EuroConector, un par de cintas VHS y nuestra primera película en el videoclub. The Goonies. Juntamos los dos vídeos, y comenzamos la grabación. Mientras grababa, algunos veían la cinta, mientras que otros, mirábamos los tiempos en los vídeos y observábamos como el símbolo rojo de “REC” estaba en marcha. Cuando terminó la grabación, procedimos a ver la cinta y…. FAIL con mayúsculas.
La cinta tenía defectos en el visionado. La imagen se veía solapada por la parte superior y se oscurecía la imagen cada ciertos segundos. Repetimos la operación varias veces (en el mismo día) y no hubo manera. Había una protección anticopia de la que no teníamos constancia. El proyecto se dió por terminado, ya que al día siguiente teníamos que devolver la cinta al videoclub. El sueño había muerto.
Como no había dinero para repetir más pruebas, dejamos la inventiva por considerarla algo imposible. En aquella época ninguno de nosotros teníamos conocimientos de electrónica, ni de hertzios, cintas magnéticas, etc…
Pasado un tiempo, y debido a ciertos trabajos extra, conseguí tener unas 5 cintas VHS de varios formatos de tiempo. Tenía de 90, 120 y 240 minutos. Como no tenía esos conocimientos “extra”, no podía hacer otra cosa que seguir probando e intentando comprender por qué pasaba eso. Como mi conocimiento se ajustaba más bien a apretar tornillos, me dispuse a hacer algo que sabía. Desatornillar la cinta.
En su interior me encontré con algo bastante básico y mecánico. Un rollo de cinta parecida al carrete fotográfico, y unos raíles por donde pasaba la cinta. Observando la cinta resolví una cuestión decisiva. Y si abro otra cinta e intercambio los rollos? Me la cargaré? funcionará?
Como tenía unas 5 cintas, podía permitirme el lujo de estropear en el intento 2 cintas, así que me puse manos a la obra. Abrí dos cintas, e intercambié los rollos. Para pegar el rollo utilicé pegamento imedio. Puse el rollo en el carril de la otra cinta, atornillé la caja, tensé la cinta con un boli bic, y la puse en el grabador. Para la prueba utilicé una cinta que tenía grabado un programa de la tele y otra cinta que no tenía grabación alguna. Bingo!! La prueba había sido un éxito!
Un día más tarde, le conté el hallazgo a mis colegas, y otra vez el proyecto cobró vida! Juntamos semanalmente dinero para alquilar las películas, realizabamos la copia, cambiabamos los rollos y las devolvíamos al videoclub en un intervalo de 24 horas. Meses más tarde profesionalizamos el cambio de rollo, utilizando como pegamento la laca de uñas de mi madre, ya que el pegamento inutilizaba la cinta a veces.
Años más tarde averigué que el solapamiento de la imagen y el oscurecimiento de la misma, ambos ocasionados de forma secuencial, se debía a una protección llamada Macrovisión.
Hasta otro capítulo!
Saludetes!!
http://es.wikipedia.org/wiki/VHS
http://www.hackerscatalog.com/Services/TECH_Notes/nineteen.html
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